Hablando con el médico acerca de su hijo

“Mañana tengo cita con el pediatra para hablar sobre la condición de mi hija. Me temo no poder asimilar toda la información; me siento tan emocional; a veces no puedo aceptar lo que dice el doctor que no me entra la información.”

Son las tres de la madrugada y parece hasta otra noche sin sueño…

El día siguiente, en la oficina del pediatra, usted y su hijo están con los ojos medio cerrados, cansados e irritables – por encima sienten la preocupación y la tensión – al salir de la casa, es un milagro que hayan podido recordar todo. Nosotros hemos aprendido unas cosas sobre cómo ayudar al médico mejor responder a sus preguntas, y cómo hacer que cada cita le sea beneficiosa.

Aquí verán unas cosas que le ayudarán a prepararse.

1. Apunte las síntomas de su hijo. Por ejemplo:

  • ¿Por cuántos días ha estado enfermo?
  • ¿Ha estado comiendo y bebiendo?
  • Si tiene fiebre, ¿por cuánto tiempo la ha tenido? y ¿cuál es la temperatura?
  • ¿Ha tenido su hijo contacto con otros niños o adultos que están enfermos? Tome en cuenta los amigos, otros niños de la guardaría, y visitas.
  • ¿Ha podido orinar y hacer “po-po”?
  • ¿Existen otras condiciones de salud que deben mencionarle al médico? No falten en
    recordarle al doctor cualquier condición de salud que ha tenido su hijo previamente.

    2. Haga una lista de las preguntas que tiene. Es la mejor manera de garantizar que todas sus preguntas serán contestadas.

    3. Recuerde cualquier condición de salud que ha habido en su familia (diabetes, problemas del corazón, alta presión, hipertensión, etc.), y dígaselo al doctor. Además, déjele al doctor saber la frecuencia y la intensidad de las síntomas de su hijo.

    4. Lleve a las citas, siempre, un bloc y algo para escribir, para anotar lo que dice el doctor, y para que pueda mirarlo más tarde, cuando esté algo más tranquilo y tenga el tiempo de entender, o dejar entrar, la información. Aún mejor, llévese a un amigo, o alguien de la familia para acompañarle. Para los a quienes no les gusta escribir, funciona muy bien llevar una pequeña grabadora, para grabar lo que dice el doctor, y poderlo escuchar las veces que sean necesarios. Los médicos generalmente están bien con ello, simplemente pídales permiso de grabar.

    5. Asegúrese que comprende bien el diagnosis. Unas preguntas que posiblemente querrá hacer son:

  • ¿Necesita mi niño someterse a más pruebas (rayos X, pruebas de sangre, MRI, etc.)? Si las necesita, ¿cuándo sabré los resultados? Si no sabe algo del médico, no tenga miedo de llamar para obtener resultados de cualquier prueba o examen.
  • ¿Cómo ha determinado lo que le pasa a mi hijo?
  • ¿Existen otros nombres para la condición que tiene mi hijo?
  • ¿Cómo afectará esto el cuerpo de mi hijo?
  • ¿Cuál es el próximo paso que tenemos que dar?
  • ¿Es contagioso? Si lo es, ¿A quiénes tengo que avisar (maestros, amigos, familiares, los de la guardaría, etc.)? Recuerde que los bebés y los adultos son más vulnerables a las enfermedades contagiosas.

    6. Asegúrese que comprende bien el tratamiento. No tenga miedo de preguntar:

  • Cuál tratamiento recomienda, y ¿por qué?
  • ¿Existen alternativas?
  • ¿Cuáles son los efectos secundarios del tratamiento?

    (Los efectos secundarios son cosas que pueden pasar con el cuerpo y el humor de su hijo, por causa del tratamiento. Por ejemplo, muchos niños experimentan náusea (vómitos), debilidad, mal humor, daño a otros órganos, pérdida de cabello, etc.)

  • ¿Cuánto tiempo tomará para ver mejoramiento en mi hijo?
  • ¿Cómo sabré que se está mejorando mi hijo?
  • ¿Cuándo debo hacer otra cita con el doctor?
  • ¿Aún puede asistir a la escuela, y hacer deportes y actividades mi niño?

    7. Recuerde que no tiene que captarlo todo en una sola visita al médico. La mayoría de las enfermedades, particularmente las serias, se desarrollan con tiempo, tal como crece el conocimiento del doctor de su hijo, y de su enfermedad particular. También captará el médico con tiempo, cuánto comprenden ustedes. Si la información que el médico le da es nueva, o parece complejo, chocante, o difícil de entender, no falten en pregúntele cuándo puede llamar, o visitar de nuevo, para que le aclare las cosas.

    8. Si necesita que el médico (u otro profesional) repita lo dicho, pídeselo. Nunca tenga miedo de pedir que la información se le repita, las veces que sea necesario. Queremos que usted tenga una buena comprensión del diagnosis y el tratamiento recomendado.

    9. Recuerde que no existen preguntas tontas. Si usted no entiende, o no sabe algo, pregunte, para que no acaba su hijo en urgencias, o de nuevo en la oficina del médico, sin haber necesidad.

    Artículo contribuido por Dr. Michelle Simon, MD, PhD,
    Grupo Pediatra de Watsonville, CA; socia, Academia Americana Pediatra;

    Coalición de Hospicio y Cuidado Paliativo Pediatra (www.childrenshospice.org)