Cómo hablar con su hijo

“No sé cuándo es el mejor momento para hablar con mi hijo sobre temas que yo sé que tenemos que comentar. Quiero asegurarme que no se hace preguntas sobre algo respecto a lo cual le cuesta hacer preguntas.”

Cómo hablar con su hijo sobre la enfermedad y el tratamiento

Es probable que actualmente usted puede que sienta que tiene que hablar con su hijo sobre tantas cosas que no tiene suficiente tiempo para procesar toda la información o puede que le resulte difícil hacer que su hijo se abra a usted y comparta cómo se siente y cómo hace frente a la noticia de que padece una enfermedad. ¿Cómo puede descubrir qué es lo que le pasa por la cabeza a su hijo? Quizá se siente demasiado enfermo e incluso, ahora mismo, está demasiado enfadado como para tener ganas de tener una conversación.

 

En cualquier caso, en este momento la comunicación entre su hijo y usted es vital. Su hijo debe escuchar y comprender que usted le amará sin tener en cuenta lo que diga o piense. Quizá la cabeza le da vueltas y usted no se sienta cómodo hablando sobre temas delicados como las esperanzas y los objetivos. Acuérdese de que usted conoce y comprende a su hijo mejor que nadie.

 

Dése un tiempo para pensar sobre cómo usted ha hablado acerca de temas complicados con su hijo anteriormente y aprenda de esta experiencia. Intente seguir la misma táctica para captar a su hijo de modo que se sienta seguro y tranquilo. En vez de intentar cubrir todos los puntos de una vez, puede intentar hablar en varias ocasiones para darle tiempo suficiente para digerir la información. A lo mejor usted sabe que su hijo prefiere desahogarse de una vez y hablar sobre eso enseguida.

 

Confíe en sus instintos para determinar cuánto debe decir y cuándo. El momento adecuado llegará y cuando lo haga, podrá hablar con su hijo con ternura y seguridad. Si no es el buen momento, simplemente tenga paciente. Su hijo se sincerará con usted cuando pueda y cuando lo necesite.

 

Por naturaleza, la mayoría de los niños de corta edad se concentran en el presente. Asegúrese que su hijo comprende los planes en lo que atañe el presente y el futuro próximo. Convenza a su hijo de que usted será su defensor al hacer lo que pueda para evitar el dolor y ayudarle a hacer frente a lo que el día le depare.

 

Con frecuencia los niños de edad más avanzada tienden a ir a su aire porque quieren protegerle de sus peores temores. Puede que estén interesados en hablar con otros niños de su edad con enfermedades similares y que sea una buena idea que su hijo se conecte a una sala de charla o chat room para contactar niños o familias recomendados por el equipo médico. Es posible que su hijo esté dispuesto a hablar o interactuar con especialistas infantiles que le sigan el juego al comunicarse y tener conversaciones sobre sus sentimientos y temores.

 

Todo esto es una locura para todos los miembros de la familia y, seguramente, cada uno de ustedes tendrá sus “momentos de locura” en algún momento. Usted se dará cuenta de que hay ratos en los que resulta más apropiado hablar sobre problemas logísticos como el calendario de citas, las actividades y los compromisos familiares mientras que, en otras ocasiones, su hijo puede que se sienta más vulnerable y esté más tranquilo para hablar sobre temas personales.

 

Cómo mantener la comunicación abierta durante las visitas médicas

 

Todos los padres tienen sus propios sentimientos sobre cuándo y cuánta información están dispuestos a compartir acerca de la gravedad y las fases de la enfermedad de su hijo. A medida que el equipo médico y su doctor empiecen a conocer y comprender a su hijo, ellos serán las personas más adecuadas para hablar sobre esta cuestión importante.

 

Asegúrese que su hijo comprenda todo lo que se diga cuando le visite el equipo médico. Intente usar palabras reconfortantes y un tono de voz que le haga sentir seguro y tranquilo. No tenga miedo de hacer comentarios al equipo si no se comunica adecuadamente, confunde o asusta a su hijo. El argot médico confunde a la mayoría de los adultos e, incluso más, a los niños que pueden sentirse asustados o intimidados por la autoridad del médico o de otros proveedores de cuidados.

 

Su hijo y usted pueden preparar una lista con preguntas antes de las citas médicas. Puede practicar repasando las preguntas para ayudar a su hijo a que tenga más confianza en sí mismo de modo que haga preguntas directamente cuando no comprenda algo.

 

Sin importar la edad, cada niño vivirá la etapa de esta enfermedad de una manera única según su personalidad, las experiencias previas, la manera en que haya sido tratado, el malestar o grado de seguridad que sienta, etc. Usted puede ayudar mucho a su hijo al ayudarle a encontrar la manera de hacer frente a esta experiencia que va a marcar su vida. Su hijo descubrirá cosas sobre sí mismo y sobre usted que nunca hubiera descubierto de no haber sido por este acontecimiento. Ustedes juntos pueden crecer en una atmósfera de amor, valor, paciencia, fortaleza, fuerza y esperanza.

 

Articulo escrito por Liz Sumner, BSN, RN y traducido por Natalia Becerra

 

Children’s Hospice & Palliative Care Coalition www.Childrenshospice.Org