Abuelos

“Me resulta difícil lidiar con la tristeza y el temor que mi madre siente por mi hijo. Sé que los abuelos de mi hijo sienten que no pueden hacer nada pero ahora no tengo fuerzas para ocuparme de su ansiedad además de la que yo mismo experimento.”

 

Los abuelos ocupan un lugar particularmente especial en las vidas de nuestros hijos. La relación que usted tiene con sus padres y con sus suegros evolucionará a medida que ustedes aprenden a vivir con la enfermedad grave de su hijo. La relación de su hijo con sus abuelos también cambiará. A medida que cada uno de ustedes intente comprender e interpretar la enfermedad de su hijo, puede que usted se dé cuenta de que sus padres le ofrecen una red de protección en la que puede confiar en aquellas ocasiones en que nadie más podría saber lo que usted siente. También es posible que le estresen más a medida que intentan hacer frente a este desafío enorme.

Los abuelos tienen la doble tarea de enfrentarse a las noticias dolorosas sobre su nieto y de verle a usted, su hijo, soportar un dolor y sufrimiento inimaginables. Sienten que su pena y sensación de impotencia se duplican y deben encarar sus propias preocupaciones y dolor así como interpretar la información médica a través de experiencias vitales, pérdidas y enfermedades. Esto influye mucho en hasta qué punto le pueden apoyar emocionalmente o ser una fuente de esperanza y sabiduría para su hijo. En calidad de padres, aunque no directos, puede que se sientan más impotentes e incapaces ya que no pueden protegerle y aliviarle.

Sin embargo, si se permite y se guía a los abuelos, su incorporación a la red de apoyo puede ser muy valiosa al ofrecer no sólo ayuda práctica sino también apoyo emocional y constituir un grupo en el que puede poner a prueba sus ideas mientras que, al mismo tiempo, apoyan a su hijo. El trabajador social, consejero o capellán del hospital le podrá facilitar un plan que les permita apoyarse mutuamente. Generalmente las conferencias familiares al inicio del tratamiento y de las terapias son útiles. Estas conferencias permitirán que su familia y otras personas que jueguen algún papel en la vida de su hijo y en el proceso de hacer frente a la enfermedad trabajen juntas para poder cubrir tanto sus necesidades como las de su hijo de manera óptima. Es muy importante que toda la familia trabaje unida bajo una dirección clara y concentrada.

Lidiar con una relación difícil

Si ya existía tensión en la relación con sus padres, el diagnóstico de una enfermedad grave seguramente aumentará esta tensión. Puede que ustedes tengan creencias religiosas, culturales o valores distintos y estas diferencias pueden ser el origen de enfrentamientos durante períodos estresantes. Si puede, intente concentrarse en otras cosas y aproveche al máximo la relación especial que sus padres tienen con su hijo. Intente concentrarse en cómo los abuelos pueden ser una fuente de apoyo y puede que usted encuentre posibilidades y poder reales para alimentar la esperanza y el optimismo durante la difícil etapa de la enfermedad de su hijo.

Si la relación ya estaba rota antes del diagnóstico de su hijo, puede que sea difícil restablecer una actitud robusta y provechosa entre usted y sus padres. Sin embargo, la renovación e, incluso, la transformación son factibles a veces en medio de los mayores sufrimientos y desafíos de la vida. Los cambios son posibles. Quizá existan maneras prácticas en las que los abuelos puedan ayudar y permanecer cerca de su hijo al mismo tiempo que mantienen los límites necesarios en cuanto a sus consejos y opinión.

Acuérdese de no tener miedo de comunicar sus necesidades y expectativas. ¡Usted va a tener que hacer eso con mucha frecuencia con los doctores, las enfermeras, los amigos y su familia! Practique comunicando sus necesidades todos los días: “Necesito que usted…”

Compartir los miedos, preocupaciones, esperanzas y preguntas comunes puede hacer que las familias se unan; compartir las dificultades de la vida puede ayudarles a recabar fuerzas, en ocasiones de manera sorprendente, los unos de los otros. Considere la importancia de estas personas para su hijo e intente permitirles que compartan la experiencia de modo que sustenten y fortifiquen el círculo de apoyo de su hijo, la normalidad y el sentido tanto del valor como de pertenencia.

En ocasiones todo lo que se necesita es permitirles que encuentren una manera de sentirse útiles y de contribuir positivamente a la situación.

Articulo escrito por Liz Sumner, BSN, RN y traducido por Natalia Becerra
Children’s Hospice & Palliative Care Coalition www.Childrenshospice.org